Yo seguía sumido en mi confusión cuando una mujer de una elegancia impecable se materializó ante mí de la nada.
Abrí los ojos de par en par por la sorpresa.
Solo en ese instante comprendí que el Sistema poseía una forma humana.
Gloria, Tessa, Joanne y Barbara lucían atónitas tras escuchar la advertencia que el Sistema les había lanzado en el cementerio. Siguieron a la misteriosa mujer en un silencio sepulcral mientras ella las guiaba lejos de las lápidas.
Mi alma flotó tras ellas.
Abandonar