Mundo ficciónIniciar sesiónJames
Al ver el mal estado de Christopher, sus gimoteos de nena y la sangre que no se detiene dentro de su nariz, decido intervenir, obligo a Miranda a alejarse. Forcejea conmigo, pero logro sacarla de la oficina.
—Vamos. No me hagas esto —suplica ella, y sonrío—. Esto es divertido.
—Quédate allí.







