CAPÍTULO 38: Siete días para el fin.
Faltaban siete días para la operación.
El reloj en la pared de la cocina marcaba las seis de la mañana, y la luz del amanecer entraba por los ventanales como una promesa que nadie se atrevía a creer. Lenna estaba de espaldas a la entrada, moviendo la cuchara en el té que preparaba para el señor. El mismo té de siempre. La misma rutina de todas las mañanas. Como si nada fuera a cambiar.
Thomas entró sin hacer ruido. Se quedó en el marco de la puerta, mirándola. El cabello suelto, la bata blanca,