Damián pasó toda la tarde sentado frente a la posada, sin marcharse ni una sola vez.
Estaba sentado en los escalones, con la chaqueta del traje sobre las rodillas y las mangas de la camisa arremangadas hasta los codos. Tenía varias picaduras de mosquito en los brazos, pero ni siquiera se molestó en rascarse.
Llamó a Bruno. Su voz sonaba ronca.
—Investiga a Abril.
—¿Qué quieres que investigue?
—Todo lo que haya hecho en estos años. Sobre todo, lo relacionado con Valentina.
Bruno guardó silencio u