Ángel fingía bien, muy bien. Era la mejor en lo que hacía y yo, lo sabía.
Era noche de películas en familia, mamá había preparado la cena mientras yo arreglaba el sofá para luego indagar entre el catálogo de N*****x lo más reciente.
Suspiré hondo y me recoste un poco sobre el sofá costoso de mamá, cuando el timbre sonó.
Ángel estaba cubierta de sangre de pies a cabeza en cuanto abrí.
— ¿Puedo pasar? —preguntó con la voz baja y gimoteando.
Tenía el rostro cubierto con sangre y lágrimas, me daba c