—Abuela, mamá. Gracias por cuidar de mí todos estos años, yo nunca olvidaré su bondad —Mariana abrazó a Nerea.
Pensó que, incluso si Walter la retuviera, ella no se ablandaría ni dudaría.
Debía terminar con esta relación errónea.
Mariana soltó a Nerea, ocultando la amargura en su corazón. Se sentó en una silla y dijo con firmeza: —Hemos considerado bien, queremos divorciarnos.
Walter solo escuchaba en silencio, luego se sentó.
El corazón de Nerea se llenó de un dolor.
Cuánto deseaba que en este