—¡Equipo Rojo, ganador!
El coche de Mariana frenó bruscamente, deteniéndose justo en el último momento.
Mariana miró el espejo retrovisor con una sonrisa ligera.
No había nacido quien pudiera vencerla.
¡Un novato se atrevió a ser arrogante frente a ella!
Hoy recibió su merecido.
En la plataforma, Jacob empujó el hombro de Walter con asombro: —¡Mira, es realmente Mariana!
Walter la miraba fijamente a Mariana, con una intensidad ardiente.
Sí, era Mariana.
En el momento en que Mariana salió del coc