En la cima del Monte Serpiente, la multitud se agolpaba, creando un ambiente tan animado como una ola de calor abrasador.
Mariana contemplaba el verde intenso del bosque y la sinuosa carretera, sintiendo una emoción creciente.
De repente, se escuchó la voz de Yolanda a su lado: —¿Tú también quieres hacer una vuelta?
Mariana se volvió para mirarla.
Yolanda vestía de negro, con una máscara y un sombrero que cubrían la mitad de su rostro, dándole un aire de misterio y discreto a la vez.
—¡Jaja, sie