Jimena sabía perfectamente que Mariana, desde que había salvado a Walter aquel año, le tenía un profundo miedo al agua, ¡pero aun así decidió tirarla al mar!
Al pensar en eso, Mariana se arrepintió mucho de habérselo contado a Jimena.
La verdad era que no muchas personas sabían que ella había salvado a Walter, ¡pero Jimena era una de ellas!
Mariana apretó los labios y dijo fríamente: —Bueno, lo sé.
El hombre, tan nervioso que temblaba de pies a cabeza, suplicó tartamudeando: —Por favor, déjame i