Capítulo 125
Al escuchar esas palabras, el rostro de Mariana se oscureció en un instante, como una tormenta de verano. En voz baja, preguntó: —¿Me estás amenazando?

Paulo y Adriana, al ver la situación, se levantaron apresuradamente y los observaron salir. La puerta del privado fue golpeada con fuerza, emitiendo un estruendo que los dejó afuera.

Walter, con la cabeza baja, miraba a Mariana luchando en sus brazos, y sus ojos mostraban una creciente furia. —Menos mal que te diste cuenta.

Mariana intentó libera
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