En cuanto se abrieron las puertas del ascensor, Mariana salió sin mirar atrás.
Walter observó su obstinada figura alejarse, sintiendo como si una fina cuerda le tirara del corazón, causando un leve dolor.
Frente a la entrada de la zona de hospitalización, Mariana se detuvo. Se giró para enfrentar a Walter, con las manos juntas delante de ella, y dijo cortésmente: —Señor Guzmán, te acompaño hasta aquí. Fue una mañana difícil y lamento las molestias.
Walter asintió en silencio, con emociones encon