En la playa, los bikinis eran una constante. El sonido de los niños riendo llenaba el aire.
Mariana miraba a los pequeños a su lado, sonriendo con ternura.
—Qué adorables.
Walter estaba respondiendo mensajes y, al escuchar a Mariana, siguió su mirada.
Un niño estaba sentado en la arena, sosteniendo un vaso de jugo y haciendo burbujas con la boca. La luz del sol iluminaba su figura, resaltando la ternura de los bebés.
Mariana no pudo evitar mirar a Walter. Cuando apenas empezaron a salir, siempre