La luz suave de la mañana caía delicadamente sobre Yolanda. Jacob la miraba varias veces, y justo en ese momento, ella levantó la vista y sus miradas se encontraron. Yolanda parpadeó.
—¿Hmm?
Jacob se sintió atrapado al ser descubierto espiando; la luz iluminaba su rostro de una manera tan suave y hermosa que le costó desviar la mirada.
Yolanda mordió ligeramente su labio al darse cuenta de que había distraído a Jacob. —¿Te importa prestar atención a la carretera?
Jacob volvió a la realidad, miró