—Abuelita, lo sé.—Walter sonrió y asintió.
Mariana sonrió, sin poder evitar reírse; su abuela seguía siendo muy adorable.
—Bueno, ya están colgadas las luces. ¿Qué gran cena vamos a tener hoy? ¿Quién se encargará de cocinar? —Brayan entró de manera despreocupada.
Yesenia se quitó el abrigo y notó que había un cuadro frente a Lorena.
—Oh, ¿no será que el señor Guzmán lo trajo? Ese cuadro se ve muy caro.
—Señor Guzmán, ¿no tengo regalo? —Yesenia no pudo evitar burlarse de Walter.
Walter sabía que