Él quería sobrevivir, quería vivir, ¡así que solo podía robar!
—¡Rápido, saca lo que tengas de valor! —El hombre presionó la escopeta aún más cerca del rostro de Mariana.
El corazón de Mariana comenzó a acelerarse. El hombre dio un paso adelante, y de repente, el teléfono del otro hombre sonó.
Lo puso en altavoz, y se escuchó una voz masculina al otro lado: —¡Esa mujer tiene un reloj muy valioso! ¡Quiero ese reloj!
El rostro de Mariana se volvió frío. La aversión hacia Clara alcanzó su punto máx