En la comisaría. Walter llegó personalmente a primera hora de la mañana para preguntar sobre el progreso del caso de Jimena, para asegurarse de que no lo tomaran a la ligera y le echaran la culpa por teléfono.
El jefe de la comisaría lo recibió con amabilidad, ofreciendo té y recordándole cortésmente: —Señor Guzmán, su visita es un honor. ¿Por qué no me avisó antes?
Walter, vestido con un traje negro, proyectaba una atmósfera fría. Se acomodó en un sillón individual, cruzando los brazos sobre el