Mariana admitió que este Walter era muy atractivo. Pero esa sonrisa en su rostro también era un poco loca, como si en cualquier momento pudiera hacer algo inesperado.
—Señor Guzmán, yo no tengo miedo. Pero me preocupa su reputación. Después de todo, si algo sucede entre hombres y mujeres, la reputación es lo que más se ve afectado.
—Si la señorita Chávez no teme por su reputación, ¿por qué debería yo? —Walter extendió las manos, mostrando indiferencia.
El rostro de Mariana se congeló. Así que, a