Además.
—Pensé que tenías una invitación, resulta que vienes en representación de otra persona. ¡Qué lástima! —Clara no pudo evitar lanzar otro dardo a Mariana.
Mariana se sentía agotada.
—Clara, ¿cuánto me odias realmente? —Mariana no entendía.
¿Qué era lo que hacía a Clara tan antipática con ella?
Cada palabra de Clara parecía llena de sarcasmo.
—Hmph —Clara giró la cabeza, justo cuando Koldo llegó.
Koldo sonrió y dijo: —Mariana, ¡tú también estás aquí!
—Señor Ortiz —Mariana asintió y estrechó