—Mariana~ ¡llámame otra vez! —Vicente seguía a Mariana, con un tono algo meloso.
Mariana le lanzó una mirada fulminante y respondió: —Vicente, no me gustan los niños pequeños.
No hay lugar para actitudes infantiles.
Vicente suspiró: —Mariana, no seas tan directa.
Mariana sonrió hacia él: —Entonces busca a alguien que no sea tan directa.
—Eso no sirve, porque ellas no se llaman Mariana —Elevó una ceja, con una sonrisa satisfecha.
Mariana solo le lanzó una mirada antes de ir en busca de Yolanda.
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