Mariana definitivamente no quería que Walter la interrumpiera, por lo que lo mantuvo afuera.
—Hola, señor Guzmán. ¡Estoy tan contenta de que hayas venido! —Tobías se enderezó rápidamente, su tono rebosante de cortesía.
—Hola, señor Chávez —Walter se inclinó, limpiándose de manera casual una lágrima del ojo.
Tobías notó que la atmósfera entre ambos era extraña, y se fijó en los ojos enrojecidos de Walter.
No preguntó qué había pasado entre ellos, sino que se centró en el momento.
—Es tan tarde, r