En la cubierta.
Jimena estaba discutiendo con una chica.
La había empujado contra la baranda, desde la cual se veía el abismo del mar profundo.
Jimena le sujetaba con fuerza los brazos a la chica, con terror reflejado en sus ojos.
Respiraba con dificultad y jadeaba, buscando entre la multitud a la persona que necesitaba.
—Walter... ¡Walter, sálvame!
La chica bufó con frialdad y le apretó con fuerza el cuello a Jimena. —¡Eres la amante que se mete en la relación de otros!
Se oyó un revuelo entre