MILENA
Después de que Esteban se marchó, llamé a Jorge Alonso, mi mejor amigo, para que viniera a hacerme compañía. Casi media hora después, apareció con su short ajustado, mostrando ese cuerpo atlético que siempre me ha parecido irresistible. Es mi confidente, mi apoyo incondicional, y a pesar de la tentación que representa su presencia, sé que puedo confiar en él para escucharme y aconsejarme.
—Hola, mi reina, mi diosa, mi princesa. ¿Cómo estás? —dice con su voz dulce y reconfortante.
—De mar