Esteban
Roger me había advertido del desenlace. Pero la vida misma puso frente a mí el final. Su destino no la llevó conmigo, solo hizo un desvío para ponerme a prueba, para arriesgarme y luchar por lo que quería. Sin embargo, decidí hacerlo a mi manera y ahora la pierdo.
Después de desfallecer, me puse de pie para buscarla. Recorrí el lugar en la dirección que se fue y por varios minutos me sentí perdido, hasta que pude encontrarla, sentada bajo una palmera con la vista hacia el mar. Mi corazó