Los ojos de Sophia ardían con un tipo de furia diferente. Su cerebro estaba revuelto. Había hecho tantas preguntas, pero todas seguían sin respuesta.
Caminó hacia Noah con paso firme y poderoso. Noah se giró para enfrentarla, pero ella siguió avanzando, acorralándolo contra una esquina. Ya no había forma de que pudiera evitarla.
—Noah, necesitamos hablar. Ahora.
—Sophia, ¿qué pasa? —Nunca la había visto tan confundida y aterrorizada.
—Sabes exactamente qué pasa. No estás respondiendo ninguna de