Perspectiva de Scarlett
Siento un calor que me tranquiliza.
Nunca entendí por qué en las películas le dan una manta naranja a las víctimas, aunque no estén mojadas. Ahora lo sé. En el shock, una manta hace magia, y calma los nervios rotos.
Pero tras la calma llega la vergüenza.
Me abrazo las rodillas en la parte trasera de la ambulancia, sintiendo mi rostro arder.
¿Qué acabo de hacer?
¡Lloré y me acurruqué en los brazos de un hombre casi desconocido! ¿Cómo podré mirar a la cara a mi jefe a