No le importaba saberlo porque antes solo quería su dinero y poder, para vengarse, también pensó que él buscaba lo mismo: sin ataduras, solo una cara pública para desviar la atención.
Pero eso no era exactamente lo que Silco había estado haciendo; él organizaba su vida para que fuese lo más cómoda y segura posible, le proporcionaba información que le ayudaba y atendía sus necesidades hasta el último detalle.
Como en esa subasta, ni siquiera necesitaba ayuda realmente, pero él apareció de la nad