—Princesa, lo primero que debes aprender es que siempre pagas por lo que compras, no por lo que te venden —Silco extendió su mano, guiando a Scarlett hacia la silla frente a la ventana y sentándola como la reina que quería que fuese, mientras señalaba con la cabeza hacia el escenario—. ¿Una piedra incrustada en un trozo de metal vale 3 millones?
Scarlett lo miró, parpadeando confundida. —¿...No?
Silco sonrió, sin negar ni aprobar. —Para una familia que lucha por mantenerse a flote, definitivamen