Capítulo 46: El hombre misterioso y una profecía antigua.
Narra Ithiliel:
El calor me subía desde las piernas, recorriendo todo mi cuerpo. Murmullos lejanos parecían llamarme por mi nombre, y el viento helado de la madrugada me calaba profundamente en los huesos. Aquellos parajes me eran conocidos, mis sueños, una vez más, me llevaban de regreso hacia las tierras que me vieron nacer.
Reconocí mi vieja casona en la lejanía, y aquel lago cristalino que echaba de menos, parecía tan oscuro y profundo que parecía haber sido contaminado por la oscuridad.
—I