Capítulo 30: Odio y sufrimiento.
Narra Faela:
La mañana siguiente a mi tormento llegó, y mientras cocinaba en silencio, mi madre me regañaba y gritaba tan fuerte, que las demás lobas en la cocina se habían quedado mudas.
—¿Cómo pudiste arañar el rostro del Alfa Gabriel?, ¿Te has vuelto loca?, debiste dejar que te tomara por las buenas, ahora todos están hablando de ti, dicen que eres una zorra descarriada que no se somete a la voluntad de su macho, me estas avergonzando pues yo te crie, ¿Qué va a ser de nosotras si deciden exp