Capítulo 100: La esperanza que nació.
Narra Arien:
Aquella extraña tormenta que durante días había golpeado, no parecía detenerse, y el viento rugía con una violencia brutal moviendo de un lado a otro a todos los árboles que sucumbían ante la ferocidad de su fuerza, y luego, repentinamente, se detuvo como si nada.
Todo en la mansión paulatinamente comenzaba a retomar su curso, y mis hombres estaban siguiendo mi plan alistándose para partir hacia la vieja mansión Solarion a mi lado. Los humanos cazadores y los lobos de mi tío Arlen,