Cap 12. Pesadillas
La noche se cierra sobre el palacio como un manto de sombras pesadas. En los aposentos de Eleonora, la oscuridad es apenas interrumpida por el tenue resplandor de una vela que parpadea junto a su lecho. Su respiración es errática, agitada, y su piel arde con el fuego de una fiebre intensa.
En su sueño, se ve a sí misma en otra vida, en un carruaje junto a Alejandro. La noche es fría, la carretera sinuosa. Él sostiene su mano con fuerza, sus ojos, llenos de amor y urgencia.
—No me sueltes —le su