Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegaron a una casa sencilla con el color de las paredes descoloridas y un portón grande muy oxidado los recibieron unos perros ladrando al escuchar el sonido del Hummer, Dante se bajó y tocó la puerta, abrió la puerta un hombre mayor
— Luis como estas, viejito —dijo alegre Dante.
— Como está muchacho, cuanto tiempo sin visitarnos.
— Sí, más o menos, pero el buen hijo vuelve a casa,







