CAPÍTULO XXIV

Después de haberse abrazado y verificar ambas que cada una estaba ilesa continuaron su dialecto.

–Donde te habías metido niña,me tenías muy preocupada. - la regaño Hanna con su habitual descaro.

–De que hablas? Yo soy la que anda como alma en pena buscándote, me dejaste sola con esa señora y ese tipo tan raro.- dijo mientras la abrazaba nuevamente. Hanna sonrio y le pareció que su amiga había perdido el juicio, pues no entendía de qué hablaba.

–Karleen, de que hablas, que mujer ex
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