Capítulo 35.
El desayuno ante las hermanas Visconde estaba a punto de esfumarse del plato y ninguna había mencionado una sola palabra. Winifred las veía a cada nada al darse cuenta que ni siquiera para verse lo hicieron.
Aunque parecía totalmente tranquilas y sus rostros permanecían controlados cómo siempre, ninguna de las dos quería siquiera verse.
—¿Y cómo estuvo la fiesta? —preguntó, en su intento por escucharlas.
—Normal.
—Abundante de ordinariez y sueños insultantes —Delphine limpió sus comisuras