ESTAMBUL.
—Elif hablaste con tu hijo.
—No, madre he estado muy ocupado.
—No sabes cuando regresa a Estambul.
—Tampoco lo sé.
—Yo lo llamé pero me salió la bendita contestadora.
—Vuelve a llamarlo, usted sabe cómo son esas señales o puede ser que tiene el celular apagado.
—Lo voy a llamar de nuevo, no me contesta, el teléfono repica, pero no me contesta.
—Mamá ZAHIR debe estar molesto, con todo lo que pasó con la dichosa cita, el dice que le tendieron