El aire estaba cargado de tensión en el campo de batalla. Wilfred, con la espada empuñada y el corazón latiendo con fuerza, se encontró cara a cara con Cefiro. El oscuro líder del ejército del Sigilo de la Noche sonreía, una expresión que combinaba arrogancia y peligro.
“¿Creías que podrías detenerme, Wilfred?” dijo Cefiro, su voz resonando como un eco ominoso. “Tus esfuerzos son inútiles. Este mundo caerá bajo mi dominio.”
Wilfred sintió cómo el coraje se encendía dentro de él. “No dejar