en otro lugar de la ciudad, al interior de una mansión se paseaba un hombre de mediana edad de un lado a otro en una espaciosa sala, la ansiedad le había impedido conciliar el sueño, las uñas de sus manos estaban encarnadas, se veia desaliñado y su aspecto podría compararse con un hombre que perdió la cordura.
una mujer se acerca a la sala y le dice:
-Juan es algo tarde, descansa un poco, estar así no lo hace bien a tu salud. se que se te ocurrirá algo para resolver esta situación, pero en