El edificio que eligieron para la audiencia pretendía intimidar sin admitirlo.
Vidrio, acero y simetría: todo en él gritaba neutralidad mientras afirmaba silenciosamente su dominio. Banderas se alineaban en la entrada, cada una de las cuales representaba una versión de la autoridad que insistía en que existía por el bien común. Noté que las puertas eran demasiado pesadas, que los techos se elevaban lo suficiente como para hacerte sentir pequeño sin ser obvio.
El diseño nunca fue accidental en