POV DE LIANA
Mi padre me miró directo a los ojos, sin moverse, sin parpadear.
—¿Estás segura de lo que dices?
Asentí despacio entre las lágrimas que se negaban a dejar de caer.
—Sí. Estoy segura. Haré lo que sea. Solo... por favor, no me apartes de ti. No lo soportaría.
—¡LIANA!
La voz de Killian cortó el aire como un trueno. No necesité voltear; ya conocía el sonido de su furia. Venía hacia nosotros a zancadas, con los ojos desorbitados de incredulidad y los puños apretados, como si apena