POV DE LIANA
Para cuando llegamos al hotel ya estaba oscureciendo. Killian cerró la puerta tras nosotros y lanzó las llaves sobre la consola como siempre hacía, mientras yo me quitaba los tacones de una patada y me dejaba caer en el sofá, exhalando hondo.
—No puedo creer que pasamos casi tres horas en esa boutique —murmuré, frotándome los pies.
Killian soltó una risita, pasando junto a mí mientras se desabotonaba la camisa.
—Pues sí, es que te veías demasiado bien con todo lo que te probabas