POV DE KILLIAN
Desperté con un dolor de cabeza punzante y el sabor amargo del whisky todavía arañándome el fondo de la garganta. La luz que se filtraba por las cortinas no ayudaba. Se me clavaba directo en el cráneo, como si la cabeza se me partiera en dos. Tenía el cuerpo entero pesado, adolorido, y aún podía oler en las sábanas el perfume de la mujer de anoche. Pero, por suerte, la había echado. Ni siquiera recuerdo qué le dije. Algo grosero, seguro. Ella no tenía nada que hacer en mi cama. N