POV DE LIANA
A donde fuera, era siempre lo mismo.
—Hola. Vengo por el trabajo. Vi el letrero de vacante.
—Ah, sí, necesitamos a alguien urgentemente. ¿Cómo te llamas, querida?
—Liana. Liana Rivers.
Sonreían. Me daban un formulario. A veces hasta me hacían un cumplido.
Luego lo veían.
Sus ojos bajaban a mi cuello. Sus rostros cambiaban.
—Ay... lo siento mucho. Ya cubrimos el puesto.
O bien...
—Por favor, perdóneme. No nos dimos cuenta. Luna.
O bien...
—No somos dignos de contratar a a