33. SE ESTÁN ENFRENTADO A UNA MANÍACA...
—Mucho gusto, tú debes ser Sarah —la terapeuta saluda a la joven mujer, a penas ve llegar al trío que sonríe. De inmediato nota lo contento que está el niño y le es imposible no darse cuenta del cambio que tiene desde la cita anterior, donde estuvo en compañía de su madrastra.
—Así es, doctora —le saluda Sarah con una sonrisa.
—Adelante, pasen. ¿Cómo has estado, Simón?
—Muy bien, doctora —le contesta el niño.
—Eso me alegra. ¿Hoy podrías dibujar lo que te