18. QUIÉREME, NADA MÁS...
Sarah se coloca los aretes que Marcos le llevó, antes de que el caballero, aparezca por la puerta del patio.
«Son muy lindos, una muy buena imitación» Piensa, mirándose en el espejo.
Marcos salta al patio de su vecina y la encuentra en la cocina, a punto de preparar chocolate caliente para los dos. Está completamente desnuda y con el cabello recogido en un moño alto que deja ver su regalo.
—¡Hummm! —exclama Marcos con la boca hecha agua.
—¿Qué tal se me ven? —le pregunt