Capítulo84
Sergio solo sentía una rabia contenida:

—¡Pues, si quiere irse, que se vaya!

Al escuchar esto, Sofía dejó de sollozar y, en cambio, levantó muy agradecida la cabeza y lo miró con una expresión lastimera:

—Entonces, ¿realmente puedo quedarme en tu casa?

Sergio le acarició con suavidad la cabeza y le dijo:

—Enviaré a Jaime a tu universidad para recoger tus cosas. No es conveniente que te quedes allí mientras te recuperas, así que quédate en casa.

Sofía aspiró por la nariz, se acurrucó con ternu
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