Lorena, indignada, le dijo:
—¡Yo sabía que esa mujer no era para nada sencilla! Con esa carita de zorra, ¡cómo se atreve a querer robarse el novio de otra! ¡Qué descarada!
—Pues a mí me parece que está bastante guapa —comentó María.
—Sofía, ten cuidado con tu novio. Puede que te lo robe a ti también.
Lorena le dijo:
—Eso no va a pasar. El novio de Sofía la quiere mucho, no hay manera de que una mujer así se lo robe.
—Gracias por preocuparse por mí, pero tranquila. No hay problemas en mi relac