Los días siguientes fueron de estudio, entrenamiento y meditación profunda. Ciel sentía la presión del linaje sobre sus hombros; la marca del eclipse no solo era un poder, sino una herencia que debía comprender en su totalidad. Seraphine y Lysandra la guiaban a través de antiguos textos y fragmentos de memoria ancestral que apenas habían sido tocados durante siglos.
—Ciel —dijo Seraphine un día, mientras caminaban por una sala de cristal iluminada por la luna—. El eclipse no solo otorga fuerza;