**AVA DUVAL**
«Sabes lo que tienes que hacer», dije con calma, sentada junto a un joven.
¿Calma? Difícilmente.
Mis rodillas rebotaban mientras golpeaba nerviosamente los talones contra las baldosas de porcelana. Mis manos se cerraban y se abrían, el corazón me latía a toda velocidad. Una gota de sudor me resbaló desde el cabello hasta la barbilla. El clima parecía bastante caluroso… o tal vez solo era yo.
Esperaba que mi plan funcionara, pero la forma en que se me apretaba el estómago me de