Mundo de ficçãoIniciar sessãoCAPÍTULO XIII. NOCTELARUS
Anissa
La mañana siguiente, como era de esperarse, desperté sintiéndome terrible.
Tenía las piernas cansadas y mi espalda dolía como si le hubiese pasado un caballo encima. Ni hablar del dolor de cabeza. Me sentía fatal y todo lo que quería era quedarme acostada por el resto del día, reponiendo energ&iacut







