Parte 4. Capítulo 5. ¿Quién eres?
La había estado vigilando durante dos días, como si fuera un delincuente pendiente de su víctima. No podía dejar de seguirla, sentía una poderosa necesidad por estar cerca de ella, pero además, estaba inquieto.
Esa chica lo había visto con los ojos amarillos de la bestia, con garras filosas en las manos y largos colmillos sobresaliendo de su boca.
Cualquier ser humano normal se hubiera asustado por esa revelación, quizás, habría corrido, gritado o vociferado a los cuatro vientos ese misterioso